Cuando iba de Santiago a Punta Arenas y pasé por la aduana de Chile con Argentina,
me atendió un policía internacional con quien entablé una pequeña y hermosa conversación:
El, al revisar mis documentos me dijo: Usted es terapeuta?
y yo le asentí, un poco tímida.
Terapeuta en qué, me preguntó, un tanto serio.
Le dije, en Reiki
Ah, me contestó, pensó un momento y dijo, esto es… Sanación con las Manos…?
Sonriendo le contesté que sí.
Me miró, dejó de escribir en el computador y me dijo:
Pues a mi me gusta este tema, tengo libros que he leído de ello y se ve interesante.
Ah, muy bien!!! le contesté. Es muy interesante y bello este tema…
Fue entonces que me preguntó, si él podía hacer esta sanación?
y le respondí que sí y que todos podían hacerlo.
Usted dónde va?
a Punta Arenas le contesté, a enseñar esta misma terapia, ya que soy Maestra de Reiki.
Me sonrío y me dijo que le encantaría iniciarse en ello, fue ahí
cuando mi corazón se emocionó y le contesté que cuando quisiera podíamos hablar de ello.
Con una sonrisa me entregó mis documentos, anotó mis datos y me despedí de él.
Muy preocupada, mi vecina de asiento me preguntó por qué
me había demorado tanto con mis documentos, le contesté que todo
estaba bien, que el Amor a Reiki está en todas partes, en los lugares que
uno menos se los espera. Ella me pidió que le contara de qué se trataba,
y así lo hice, nos subimos al bus y comenzó mi relato de esta hermosa terapia
que usted ya conoce…